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Que se llame Rosa
Por Luci Porchietto | 31.8.2010
'Quisiera escribir una buena historia. Rosa, trillada y buena. Que se llame cuento. Que se llame novela. Que se llame romance. Que se llame Rosa. Que no tenga un nombre sino todos'. Así comienza su primera nouvelle Luci Prochietto, guionista nacida en Sunchales, Santa Fe. Ofrecemos un adelanto.
Personaje tipo. Un tipo la deja. Antes el tipo la embaraza. Un tipo la deja embarazada. La niña se aburre. Hace la puta para no aburrirse: sexo parque de diversiones, espacio verde. Casi no llegaban parques al pueblo. Sexo a mano. Sexo y manos urgentes. Para acortar las siestas tristes. Para alargar las noches cortas. Destino insondable. Padres muertos, difícil Edipo. Tía Carmen cada vez más triste y resignada. No saber del amor. Cada vez más fría la tía. Cada vez más triste. Desarraigo permanente. Huir, escapar, redimirse del pueblo, absolverse de sus tardes. La reina de la primavera emigra a la ciudad parque de diversiones. Para hacer la puta. Para hartarse un día. Para cambiar sus labios rojos por rosados. Huérfano albedrío. Libre. Nunca sintió el arraigo, casi ni se siente el desarraigo. Personaje tipo. Unívoco destino de la tristeza. ¿En qué otro sitio habrían de terminar las largas siestas? ¿En dónde cayeron las plumas del patio vecino que la niña soplaba?
* * * Sin menstruación se hace largo el corto febrero. Cuando sangre piensa dejar manchas en la galería y en la higuera. En la cama de tía Carmen y en las sillas de las cocina. Se dejará menstruar durante largos días sin maldecir. Adorará su sangre derramada. Quiere su sangre. La extraña. La preocupa el corto febrero. Se le hace tan largo el largo marzo. Debería dolerle la cintura. Le duele. Deberían hincharse sus tetas. Se le hinchan. Debería menstruar. No menstrúa.
* * * En marzo termina el verano, en marzo terminan las siestas. A veces un cálido abril las prolonga. Pero sopla un viento distinto. Se enfría terriblemente su cuerpo cuando entra a la cocina. Casi no entra el sol a la casa de tía Carmen. La niña no duerme más las siestas. La tía se acuesta en su cama triste. La niña se recuesta en su pieza oscura. La tía no duerme. La niña no duerme. Hace cuentas. Cuenta días. Le cuenta a la tía acerca del corto febrero. Camina despacio hasta la pieza de la tía. No sabe decir pero ya no puede callar. Hoy empieza el otoño.
* * * La tía tiene una lata con ahorros en su ropero. Para pagar su entierro. Para pagar la fiesta de casamiento de la niña. Por las dudas. No duda. Tía Carmen casi no dice nada a la niña tartamuda. Mastica una palabra vieja. Golpea el pequeño rostro de la reina de la primavera. Una cachetada vieja, la misma que recibió la niña tartamuda en el patio de la higuera. Hace mucho. La reina de la primavera baja la cabeza y se acuerda de la vieja cachetada. La tía busca su lata vieja entre sus viejas ropas. Hay un buen doctor en el pueblo, va a hacer todo discretamente. Un aborto silencioso. El doctor es de confianza. Tía Carmen lo conoce. Huele mal la tía en sus siestas insomnes. Hasta su olor es viejo.
* * * Toda esa mierda del amor. Toda esa mierda del amor filial. Toda esa mierda. Mierda. Maldice la puta reina entre sollozos. Mierda golpea su vientre. Mierda no quiero. Mierda va a doler. Mierda. Mierda las ganas. Mierda las siestas y el tedio. Mierda la sed y el pueblo. Mierda la canilla oxidada. Mierda la fiesta. Mierda este otoño. Mierda el verano y la primavera reina. Mierda las noches. Mierda los cinco jadeos. Mierda sus tetas hinchadas. Mierda los refrescos y las sillas incómodas del baile triste. Mierda el solero de la tía. Mierda la tía vieja. Mierda el doctor cerdo. Mierda el silencio. Mierda su soledad. Mierda las madres. Mierda las madres muertas. Mierda los padres ausentes. Mierda los hijos muertos. Mierda. Toda esa mierda del amor.
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